Se ha producido un error en este gadget.

lunes, 13 de agosto de 2007

Yo si me burlo...

The Ringer (2005), inmundicia humana con un claro mensaje positivo


El otro día, cuando me encontraba haciendo la cola en la tagüara donde a veces como cerca de mi trabajo, vi algo que en realidad me hizo morderme la lengua y apretar duro para no soltar la carcajada: Un señor de una mesa cercana, sumido en el éxtasis de su hervido de gallina, comía tan eufórica y complacidamente, que de tanto inclinar la cara sobre el plato, hizo que sus anteojos cayeran en la sopa. Hechos como este son los que me hacen pensar que soy un realmente un desgraciado por cuanto tiendo a reírme, a veces desmesuradamente, de situaciones muy desagradables y embarazosas para los demás. Y ha sido así desde que estaba en el liceo, donde las bromas superpesadas que incluyeran caídas, zambullidas en un pote de basura y bajadas de shorts que mostraran los interiores del prójimo, fusilado (conocido a veces como Stop, juego muy doloroso a decir verdad) y “túnel a patada po’ el culo” (variación bizarra del fútbol donde jugábamos con las famosas “pelotas” hechas de cartones de medio litro de jugo, y donde el que recibiera un “túnel” recibía una buena tanda de patadas por el trasero) y gritarle “SAFE!!” en posición de arbitro de béisbol a los compañeros que aterrizaban cual planeadores en el suelo, eran los juegos rutinarios.

Y es que han sido tan numerosas las situaciones en las que en vez de ayudar, prefiero reírme a todo pulmón, que sería inútil recordarlas todas. Aparte de la ya descrita, la mas reciente fue la caída de un tipo en las inmediaciones del Boulevard de Sabana Grande. El joven en cuestión decidió resbalarse y caerse ante una multitud de personas que se encontraban resguardándose de la lluvia, y digo que decidió eso por correr como un idiota. Yo pregunto: ¿Por que correr de la lluvia?¿Habrá gente que se creerá de azúcar?¿Será que su limitada lógica no les permite reconocer que la velocidad con un piso mojado son mala mezcla?¿No es mejor caminar a evitarte una caída, una lesión, o una vergüenza solo por ahorrarte un poco de agua encima?... Enigmas...

Otra situación que a pesar de que me impresionó un poco al principio, pero no pude evitar reírme una vez pasado el peligro, fue la que afronto un compañera de clases que, caminando de salida de donde estudiamos, “metió la pata”, y no literalmente, en un hueco de una alcantarilla de rejas por donde difícilmente entraría una lata de refresco. La chica salvó un esguince o una fractura gracias a su extrema delgadez, lo que permitió que toda la pierna entrara en el orificio. Es poco común, al menos eso creo, ver a una persona, al nivel del piso, riéndose por tener una pierna compartiendo con cables y cucarachas. ¿Solución? También me reí, y mucho.

No sólo las caídas constituyen los platos fuertes para ejercitar mi personalidad bastarda, despiadada y burlesca. Las “olas” que levantan los malintencionados conductores al pasar por una charca improvisada de agua sucia, y que en la mayoría de los casos cobran victimas, es una escena imposible de olvidar al menos durante la próxima media hora. Y menos si ves que el afectado, en vez de tomárselo con limón y soda, se vuelve una maraña de improperios y vulgaridades. Eso da mucha, muchísima risa.

Las formas de hablar o comportarse de determinadas personas puede también ser fuente de gracia, y más aún si te rodeas de gente tan mierda como tu. Tal es mi caso, por tener amistades no menos apabullantes que yo a la hora de burlarse, capaces de reírse sin reparo, y que inclusive pueden imitar a la inmensa gama de personas con alguna clase de defecto congénito o provocado. Tal vez, iré al infierno, pero no puedo dejar de llorar de la risa cuando veo perfectas imitaciones de mudos, chingos (o leporinos) e inclusive personas con retardo mental. Aclaro, antes que pienses que soy mierda entubada: jamás me burlaría de una persona con limitaciones, pero vaya que si me da gracia ver que hay desgraciados que lo pueden hacer tan bien. Quien haya visto “The Ringer” excelente película de Johny Knoxville (legendario Jackass), sabrá de lo que hablo. Muchos pueden interpretar dicha película como una burla en el mal sentido de la palabra; yo la entendí como un intento, a través de una burla "constructiva" no humillante (pero al fin burla y por lo tanto MUY graciosa), de dignificación de estas personas mal llamadas "especiales", de lo necesario de que en verdad se les trate como personas NORMALES y no con la hipocresía característica de quienes con mimos, atenciones, formas estúpidas de hablarles y tratarlos, los discriminan inconscientemente. Son personas tanto o más capaces que alguien que se considere normal, y por tanto merecen el mismo trato. Ellos no quieren ser tratados como especiales, quieren ser normales. Tratarlos como especiales, es lo que los ha convertido en objeto de mofa.

"Discutir en Internet es como correr en Olimpiadas especiales.
Incluso si ganas, sigues siendo retardado"


Pero me salí del tema. Reírte de lo que te da risa no es malo. Aguantarte la risa y dártelas del hombre o mujer madura contemporánea del siglo XXI no es más que una autorepresión innecesaria. La risa es un aliciente de las penas, y mientras haya personas capaces de hacerme reír a fuerza de momentos embarazosos, con tal no pierdan la vida, una extremidad, o queden ciegos, me seguiré riendo.

Si hoy puedo volver a ver los lentes del señor de nuevo en la sopa... tomaré fotos y las publicaré.

No hay comentarios: