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miércoles, 14 de noviembre de 2007

El Cantante en el Altar




Suelo ir esporádicamente al cine, y de hecho en los últimos seis meses he ido en mas ocasiones que lo que solía frecuentar hace dos años o menos. Con ese corto preámbulo lo que quiero decir es que no toda película que veo en el cine, la comento por aquí, ya que me limito solamente a dar mi corta opinión sobre las que mayor agrado me causaron, y que de una u otra forma parte me parecieron relevantes y hasta me hicieron recordarlas uno o dos días después de haberlas visto. Eso es lo que ocurrió ayer martes después de haber visto ‘El Cantante’. Primera película que comentaré horas después de haberla visto.

Y es que la película me sentó de culo respecto a las expectativas que yo llevaba prefabricadas en mi mente, gracias a críticas negativas de amigos y conocidos. Entré a la sala convencido de que no me iba a gustar ni un ápice y salí solamente deseando volver a verla al menos una vez mas en el cine, comprobándome una vez mas que cada cabeza es un mundo distinto.

Me opongo rotundamente a las críticas que medios especializados han dado al film (como por ejemplo RottenTomatoes), otorgándole calificaciones muy por debajo de lo que en realidad merece. Esta película es simplemente genial. La actuación de Marc Anthony es plausible desde todo punto de vista, ya que encarnó al Cantante de los Cantantes como se que nadie jamás lo hubiera hecho. Una interpretación perfecta, en su forma de hablar, de gesticular, y muy por encima de todo, de cantar. Y es que si algo me erizaba la piel durante la película, era la forma tan original de interpretar los mayores éxitos de Lavoe sin limitarse solamente a imitar cada aspecto vocal de este, sino la manera espontánea y casi mágica, de imprimir su sello y estilo personal a cada una de las versiones de los temas. Solía detestar a Marc Anthony, tanto como actor como cantante, pero luego de semejante cátedra, me quito el sombrero ante él.

La historia es envolvente desde el principio, y a pesar de contar con ciertas imprecisiones respecto a la vida de Héctor, expresa la esencia de los golpes mas bajos que debió soportar este legendario artista.

Es una película para latinos con mentes abiertas y de amplio entendimiento. Por ello es comprensible que los gringos la descalifiquen alegando argumentos (al menos para mi) tan estúpidos como que la película no introduce la necesidad al espectador de saber quien fue Héctor Lavoe. No me jodan, latino que no sepa quien fue Héctor Lavoe, ni ha ido a una fiesta en su vida y además le pega a su madre. Es imposible autodenominarse ‘latino’, contar con 20 o mas años de edad y no figurarse la trascendencia de este icono de la música caribeña de antaño, la única que en verdad vale su peso en oro.

Si no te interesa la música y solo te limitas a bailar los que te ponen en la fiesta de turno, no te va a gustar. Sino te interesa la salsa como género, no te va a gustar. Sino te interesa saber quien fue Héctor Juan Pérez, no te va a gustar en lo absoluto. Aún, si eres fan o seguidor acérrimo de Lavoe y conoces su vida mejor que su misma viuda, no te gustará el hecho de que magnifiquen los problemas que como persona lo destruyeron. Yo no cumplía ninguno de esos cuatro requisitos, y salí 100% satisfecho de l sala de cine, queriendo regresar y de nuevo deleitarme con esta modesta pero brillante producción.

Larga vida a ‘El Cantante’

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