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lunes, 12 de noviembre de 2007

La cruz de ser caraquista.

Los Leones han sido, son y serán mi vida. Desde que tengo uso de conciencia los sigo, los idolatro. Tuve la suerte de vivir a plenitud las mejores épocas de Galárraga, Vizquel, Armas, Uribe, Alfaro, Cedeño, Henry Blanco como tercera base, un Bob Abreu joven y poderoso, Urbano Lugo hijo, Carlos Hernández, ahora manager (para nuestra pena), Edgar Alfonso, Curtis Goodwin. De igual forma, también he podido disfrutar, ya con menos satisfacciones pero con el mismo fanatismo, la era reciente, de la mano de Scutaro, Castillo, El Guti, Orlando Trías, Orber Moreno, El Potro Álvarez (ya fuera), Tomás Pérez (ya fuera), Jackson Melián, y ahora mas recientemente con el “Super Cabrera” prometiendo muchos bataSos (…) de vuelta completa para la causa capitalina. Soy caraquista, y moriré siéndolo. Pero coño, eso no me deja ciego ante una realidad, una maldición de esta gloriosa pero a veces obstinante divisa.


Así hayan caras nuevas, se siguen haciendo las mismas cagadas.


Y es que a pesar de no ser yo uno de los que comienzan a seguir la temporada desde el primer partido de octubre (cuando niño lo hacía siempre), me ha bastado con leer los resúmenes de los juegos para saber que a pesar de ser un equipo totalmente renovado, las mismas pifias, deficiencias y carencias se repiten con el tiempo, como un ciclo absurdo que se perpetuó, dispuesto a querer volverle mierda la paciencia y el amor a nosotros los fanáticos.

Ya entrando a la mitad de la temporada, me he dedicado a ver los partidos, y es increíble que tal y como lo hacía el equipo de seis o siete años atrás, se siguen botando los resultados y por ende los juegos, bien sea por errores defensivos garrafales e incomprensibles, bien sea por falta de pitcheo abridor y relevista, bien sea porque les voltearon el juego en el noveno inning gracias a causa de alguna de las dos razones anteriores. Es inaudito e inaceptable que todos los equipos, y sobre todo los Tigres, hayan mostrado una evolución muy natural y evidente, y que Caracas, a pesar de contar con una plantilla que nada tiene que ver con la de dos o tres años atrás, siga pareciendo el mismo equipo especialista en defecar la entrada de sus fanáticos a punta de mal béisbol. Por que as{i como hay veces que se inspiran y se convierten en una maquina en perfecta armonía, son capaces también de brindar espectáculos deplorables.

Tres o más años seguidos tienen los Leones con el peo de los pitchers, y a pesar de ello, el mega empresario Cisneros (actual propietario de la divisa), que de gerencia sabrá mucho pero de béisbol sabe una mierda, no hace el mas mínimo esfuerzo por inyectar capital a la franquicia en pro de un buen desempeño y no en pro del negocio, de llenar el estadio, de vender camisas y gorras y de hacer mas farándula que el propio Antonio Banderas. Total, a el no le importan los títulos, sino los millardos que quedan luego de la temporada.

Para terminar de adornar la torta, nos traen a un japonés que tiene años luz sin ver acción en las ligas mayores americanas, y que como era de esperarse, le están dando palo como a una gata ladrona.

Me tomé la libertad de editar su referencia en la Wikipedia, cosa que ya otros caraquistas notablemente molestos habían hecho, pero de una forma nada cortés: (mi inglés no es el mejor)


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"El (Hideo) està presentando su peor desempeño con este equipo (Los Leones), permitiendole al equipo contrario, anotar desde el msimo inicio del juego. Ni un inning ha sido completado por Hideo sin permitir carreras. Con este trabajo, muy lejos de retornar a las grandes ligas, el ha sido consultado por los reclutadores de los Criollitos de Venezuela para unirse a la liga de menores como la atracción príncipal para las prácticas, y asi, al mismo tiempo, podrá aprender como se lanza un pelota."



Algùn japonès o administrador frustrado de Wikipedia me està borrando mi parrafo sobre Hideo, pero cada vez pondrè fragmentos nuevos, y peores.



Cuando supe que Carlos Hernández supliría a Subero en las funciones de manager, supe que no había sido la mejor elección. Carlos como manager sigue siendo el mejor receptor que ha tenido Caracas. De hecho, creo que el invento saldría mejor si sientan a Henry Blanco a dirigir y le guindan la careta nuevamente a Carlitos. Al hombre le falta chispa, precisión, agresividad. Es un pendejo, y como manager, no me gusta.

La consistencia y el crecimiento no es cuestión de una temporada o dos. Y eso lo demuestra el hecho de que luego de ganar el campeonato local y del caribe, no se ha podido mantener esa magia explosiva demostrada en dicha temporada.

Espero que la misma musa que les cantó en la temporada 2005-2006, les vuelva a otorgar esa misma inspiración para esta temporada. Espero vivir otro título de mis Leones antes de que “bolivarianicen” la liga.

LEOOOO, LEOOOO, LEOOOO....

Un saludo a todos los demás fanáticos de nuestro pasatiempo nacional.

Magallaneros, Chávez los tiene empavados.

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