Se ha producido un error en este gadget.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Niño Jesús warao, misión iPod y otras desavenencias

La gente del Metro de Caracas C.A., sistema ferroviario de la ciudad capital, ha colocado en una de sus estaciones, un ‘nacimiento’, o representación de la llegada de Jesús al mundo, que llama mi atención por muy diversos motivos. Este es la representación en cuestión:




Ya no hay estrella, hay un lorito



Son puros indigenas


Ahora resulta que los venezolanos nacimos con guayuco, arco y flecha. Y que además, Jesús nació cazando venados y lapas. Yo pienso que el objetivo, el sueño, el morbo principal de Chávez es, para el 2021, hacernos ver así:


Nuestros dignos indígenas venezolanos... ¿o el pueblo del 2021?


Y que además, todos tengamos que decirle ‘Cacique’ en vez de presidente. No tengo nada, pero absolutamente nada en contra de la promoción de nuestras ancestrales raíces indígenas. Mas bien me parece perfecto entender y valorar la cultura indígena como parte imprescindible de nuestro legado cultural, además para entender nuestra venezonalidad. El problema radica es en la forma en como quieren hacernos ver dicha cultura: a los carajazos.

De manera ilustrativa para quien no resida en Caracas, les digo que en el metro, desde siempre, han puesto música, bien sea como forma de apaciguar los ánimos de la gente que hace su espera en los andenes (cosa que nunca resulta), o bien como forma de distracción de los usuarios. Bien, últimamente, estos señores se han dedicado a poner cantos de niños indígenas que, obviamente, solo un indígena está en capacidad de entender. Para mi y para cualquier cristiano nacido después del 1800, ese sonido es lo mas parecido a una bulla sin sentido, a una formadera de peo. No sólo eso, sino que los gritos de los niños son la vaina mas atorrante que puedan imaginarse, por lo que las caras o bien de extrañeza o bien de desagrado de las personas que esperamos en el andén no se hacen esperar, impacientes de que llegue un tren y escapar de aquel ruido incoherente y sin sentido. Coño, a mi me parece de pinga que se reconozca a los indígenas como personas importantes y con los mismos derechos (y deberes) con los que contamos nosotros, los nacidos en la actual civilización. Pero joder, ¿por qué demonios pretenden meternos su cultura ajuro y por que si? ¿Acaso uno se está metiendo en la selva, en busca de una pequeña tribu aborigen, para ponerles Metallica, Luís Silva o Willie Colón a toda mecha?

Ahora en esta época decembrina, salen con esa perla de nacimiento. En lo personal, y muy sincera y objetivamente, ese nacimiento me parece agradable, muy bonito, simpático y bien hecho; de hecho me gusta. Pero las intenciones con las que fue hecho, lo caga todo. ¿Por qué? Simple. La natividad se trata de rememorar a un niño que nació en Belén y vivió en Nazaret, y esa mierda es bien lejos de aquí. Jesús no nació en las faldas de Guaraira Repano (El Ávila) o a las orillas del Lago de Maracaibo, y no se crió comiendo frutas, vistiendo guayuco y correteando chiguires y dantas. Será que bajo su lógica absurda, ¿el gobierno ahora pretende hacer ver la figura de María, José, los tres reyes magos, el burro, la vaca, las ovejitas, los pastores, como figuras propias del imperialismo, tal y como hicieron con el árbol y con el pobre San Nicolás? ¿Puede la ignorancia bestial de estos nuevos funcionarios públicos, avatares de gorila, mas por conducta que por apariencia, llegar tan lejos? ¿Cuál es el empeño de estos señores en auto discriminarse? ¿Qué raro complejo los hace creer que para hacer valer lo local, hay que eliminar lo foráneo, achacándole además a los gringos, todo lo que para ellos corrompe los valores de una ya de por si desvalorizada población? ¿Es esto una forma de querer sacar otra importante parte, como la es la herencia europea, del subconsciente colectivo?

El hombre nuevo del que habla Chávez, por lo visto es el que anda con hojas de plátanos sosteniéndole las bolas, comiendo bachaquitos y durmiendo en un chinchorro, mientras otros le caen a flechas y palazos a cuanto animal se mueva en la selva. El quiere eso, pero aún así, el coño, el orate mayor, tiene un iPod que muestra pública y órgullosamente ( y solo Dios sabrá que tantas otras cosas suntuosas posee). Que vaina tan absurda vale. ¿Un indio de pura cepa con un artilugio propio del imperialismo del que tanto despotrica? Ese supongo que es el socialismo indígena del que tantas veces ha hablado en sus interminables monólogos de egolatría y populismo barato.

Las raíces culturales hay que entenderlas, estudiarlas, rescatarlas y valorarlas, no traerlas e implantarlas a esta nueva realidad. Eso no tiene otro nombre que el de ‘Involución’. Para su fortuna, los indios no tenían la pólvora al alcance de su mano, y por eso podían vivir tranquilos.

Y recalco, apartando las cochinas intenciones, me parece muy bonito el nacimiento.


3 comentarios:

Raùl Junquera dijo...

Estimado BRUJO, muy bueno tu pensamiento otra vez... estoy totalmente de acuerdo contigo, pero fijate... tanto indio y tanto india y la puta madre del macaco cada dìa viste lo màs parecido a una gringa norteamericana,¿serà que el macaco quiere que todos sean indios menos su puta madre??.

SALUDOS PANITA Y FELICITACIONES POR TU ESCRITO!!!!

Raùl Junquera dijo...

Oye tengo por aquì dos amigas mias en mi casa de visita, son de San Cristòbal, les ha parecido muy bueno el post, pero se han hecho una pregunta, ¿Es cierto eso de la mùsica en el metro??.

Juanbrujox dijo...

Pues si Raúl, ponen fragmentos de medio minuto con cantos indígenas, y creeme que al menos a mi me resulta superdesagradable. Deberían dejar eso al criterio de cada persona, el que quiera conocerlo, que se acerque a un museo, no clavarlo en un sitio tan público. Quieren imponer algo y al menos conmigo da el efecto contrario.

Saludos a ti y a tus amigas :)