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domingo, 24 de mayo de 2009

La corrupción sin corruptos

El problema de la delincuencia en Venezuela no es un asunto que se presenta de manera mágica como sacada de un sombrero de sorpresas, su origen proviene de lo que hoy conocemos como República, e incluso mucho antes, sin embargo, no pretendo realizar un análisis de corte histórico acerca de los delitos en el país, ni librar de culpas a la Revolución Bolivariana de sus terribles decisiones al respecto, pero es que a medida que avanzan los tiempos, ese cáncer llamado “corrupción” sigue esparciéndose a todas las extremidades y órganos vitales de nuestro país.
Con mucho dolor vemos como se piensa en personalidades y no en instituciones, es decir, se pretende atacar determinado fenómeno por medio de un individuo que personifica un cúmulo de instituciones, las cuales en un proceso ideal se encargarían de actividades esenciales que velen por el sano desarrollo de la producción de bienes y servicios, así como la contraloría de los distintos entes públicos y privados. Por ejemplo, Eduardo Samán tiene múltiples cargos públicos al igual que Jacqueline Farías, el Ministro Rafael Ramirez, Diosdado Cabello, etc. En resumen, el nepotismo bajo la consigna democrática jamás ha parecido tan evidente en el país, la diferencia de sueldos es grosera, la administración de justicia no existe, la opulencia en el estilo de vida que ostentan ciertos personajes golpean en la cara diariamente a los ciudadanos e insultan su intelecto cuando con hipocresía anuncian recortes presupuestarios, mientras que por otro lado se observa con asombro como instituciones como el SENIAT siguen manejando de manera muy pero muy turbia los tributos provenientes de los venezolanos, tomando para sí bienes adquiridos por sus propietarios (legalmente o no) y luego repartiéndolos entre ellos mismos como si se tratará de la torta de un cumpleaños para la cual dimos dinero pero jamás fuimos invitados… Señores socialistas revolucionarios y al soberano en general, cómo le podemos llamar a esto ¿acaso esto no es corrupción?
Según Cristian Camacho: “…por razones de orden histórico, existe una sobrecarga delictiva en el funcionario público y en la sociedad venezolana actual. Esta sobrecarga se caracteriza por tener un arraigo importante en la mentalidad de mucha gente, y por ser además, un factor explicativo fundamental cuyo estudio ayudaría a entender el carácter excesivo de la corrupción administrativa, así como la bulimia existente en muchos ciudadanos cuando administran bienes y recursos públicos, o se les facilita algún tipo de acceso a ellos -directamente o bien a través de redes informales”.
Pero no sólo la administración pública es la culpable de esta terrible situación, por otro lado tenemos al sector privado, galante en instituciones como la banca, empresas de producción, inmobiliarias, etc., en donde se denota ésta realidad con tanto poderío como en el anterior; problemas como la especulación, la poca auditoría a sus actividades cotidianas, la explotación laboral, la falta de seguridad social expresados en el delirio de los empresarios por la obtención de mayores ganancias a costa de la necesidad de sus empleados, no hacen otra cosa sino facilitar el clima delictivo imperante en el país. Como si fuera poco, muchas de estas organizaciones privadas están en manos de personajes vinculados al gobierno, y si no lo están, tengan por seguro que el dinero hará de ellos buenos aliados, en tal sentido Camacho indica: “…la corrupción administrativa es vista en su aspecto general, como “una transferencia ilegítima de lo público a lo privado”. En el caso de Venezuela y en términos amplios, la corrupción podría ser definida como el conjunto de acciones cometidas por funcionarios públicos, solos o en convivencia con otros ciudadanos, representantes de organizaciones públicas o privadas, con el objeto de apropiarse ilícitamente de dineros, recursos y otros bienes, u obtener cualquier tipo de ventaja patrimonial, por acto de hacer u omitir, o bien, incumpliendo la ley que regula sus actuaciones…”.
En fin, podemos analizar este fenómeno de repercusiones tan negativas para la vida de todos los ciudadanos desde muchas ópticas, sin embargo, la solución siempre partirá del acto de conciencia de estos últimos, dejando la apatía a un lado y tomando el rumbo apropiado para la aplicación de una verdadera contraloría no sólo social sino institucional, ya que pareciera que aquellos que pretenden erradicar la corrupción terminan siendo igual ó más corruptos que los anteriores, aplicando la tesis del egoísmo que reza la custodia por el resguardo de sus necesidades e intereses y amparándose en la ligereza típica del venezolano, en cuyo sistema judicial la delincuencia se concibe como un acto aislado sin aparentes responsables, reafirmándose por último con una complicidad social al momento de legitimar cargos públicos y organizaciones políticas.

“Money it's a crime, Share it fairly but don't take a slice of my pie” Money de Pink Floyd

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