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viernes, 16 de abril de 2010

Malandros Rojos, siempre fieles, siempre presentes



Y que ácido que pasamos de ser un país nada futbolístico, en donde una fiebre aislada se vivía únicamente cada cuatro años; en donde por generaciones hicimos gala de un desfile deprimente de variopintas franelas de todos los équipos MENOS el venezolano; en donde cientos de miles de retardados y enanos mentales salían a celebrar el campeonato logrado por Brasil, Italia o el equipo de turno; en donde hasta no hace sino 4 o 5 años, se desconocía o se ignoraba que aquí existe una liga local; en donde el culto por equipos por el Barcelona español, el Inter italiano o el Liverpool inglés ha sido la constante mas plural; a ser un país completamente vacío, inocuo, nulo si se quiere, en materia de futbol....

...a ser un país repleto de reyes Midas, solo que con el efecto inverso: el oro que tocamos, lo convertimos en mierda.

Al caso que atañe a esta reflexión, es decir la ya inminente suspensión del Estadio Olímpico Universitario como sede del Caracas F.C. para los juegos de Copa Libertadores (el equivalente de la Champions League europea, amigo pastelero), obedece a un fenómeno que se ha repetido incesantemente en nuestra linea histórica cronólogica, y se ha implantado en el acervo del venezolano tal y como un virus lo hace en un sistema operativo: imitar lo malo. Esto por supuesto, no se restringe al ámbito deportivo únicamente, ya que todo lo que sea dañino y cancerigeno para la sociedad y que requiera el ingenio de mentes recortadas, siempre hallará un espacio entre los pendientes del venezolano.

Aun recuerdo la tranquilidad con la que podía verse un juego de liga en el Estadio Brígido Iriarte, con un público no tan númeroso, pero que sanamente hacía las veces de hinchada, barra o como se le quiera llamar. Como seguidor del Caracas F.C. que desde hace muchos años soy, tuve oportunidad de ir a contados juegos (existía el Deportivo Italchacao para ese entonces).

No voy a caer en detalles históricos que den luces sobre el desarrollo de este nuevo y lamentable fenómeno que bien podría denominarse 'hooligang barriobajero', ya que aparte de pretencioso, estaría siendo un total mentiroso por cuanto no tuve oportunidad de estar presente cuando este fenómeno se comenzó a desarrollar, ignoro por completo ese hiato, que bien podría ubicarse entre los años 2004 y 2007. Simplemente mis obligaciones no me permitieron mantener el mismo interés. Pero si vale rescatar la gran impresión que me causó al retomar mis idas al estadio, esta vez el Olimpico de la UCV, el gran volumen de gente que se había agolpado para presenciar los juegos, no solo de liga, sino de Copa Libertadores. Hablo específicamente del año 2008. Milagrosamente, el aforo se triplicó. Casi la mitad del estadio se notaba completamente llena.

¿Será que por fin el venezolano dió cuenta del deber que tenemos de apoyar a los equipos autoctonos? Me pregunté. Pronto me dí cuenta del craso error de mi conjetura.

Alarmantes cantidades de franelas de los ya mencionados equipos europeos, de equipos de beisbol local o norteamericano, o en su defecto, de la vinotinto. Claro, guiarse por el atenduo es además de ridículo, poco práctico. Pero es que eso no lo era todo: individuos consumiendo estupefacientes y alcohol en cantidades verdaderamente preocupantes; venta indiscriminada e irracionalmente cara de cerveza o alguna otro brebaje que pudiera conseguirte el mafioso vendedor; una exuberante galería de culos y tetas operadas haciendo desfile por las graderías de los estadio sin siquiera saber por qué estaban allí... ¿esta vaina como que se está puteando? me pregunté 

Ya esta repentina e inusitada invasión hacía notar que los pan con chicha; los mismos que desde las gradas del Estadio Universitario empañan los juegos de beisbol, le habían montado el ojo a los juegos de futbol. No solo pasteleros bonitos, sino antisociales ociosos, estaban por hacer el asalto furioso a esta plaza de divertimento y esparcimiento. El sano espectáculo estaba próximo a cagarse.

¿Que por qué responsabilizo a la barra de los Demonios? Simple, es la mas numerosa y comprobadamente violenta que asiste al estadio. de ello no caben dudas. Por algo es del dominio público que tanto la seguridad como los policias no los pueden ver siquiera por los alrededores del estadio. ¿De eso se trata ir a ver un juego de futbol?¿Que es lo divertido?. La barra de los demonios rojos, "siempre fieles, siempre presentes", por algún motivo que no puedo someramente explicarme, comenzó a agrandarse, comenzó a, como decirlo vale, a adoptar a todas esas lacras que lo menos que quieren es ver el juego de futbol: simplemente van al estadio porque necesitan descargar su mala nota de monte con perico. Eso es todo. Si señor, se les infiltraron los malvivientes, los carajos mas mal aspecto que puedas imaginar, pasaron a ser los orgullosos baluartes y representantes de la barra, "fieles y consecuentes" con la destrucción de las silla de las gradas, con el desborde y ruptura de las mallas metálicas que por ellos mismos tuvieron que ponérsele al estadio, con el proferimiento de obscenidades a las autoridades que custodiaban la cancha, con el consumo de psicotrópicos varios en gradas, baños y demás localidades del estadio. Ya la cosa iba tomando su "rojo" color.

El punto de quiebre de esta crónica de muerte anunciada, pude presenciarlo directamente, el año pasado, cuando estos mismos individuos, irregulares con pinta de idiotas, arremetieron contra una pequeña barra del Carabobo F.C., no solo con piedras, palos y botellas. Se hicieron presentes las armas de fuego. La sanción que recayó sobre el equipo fué digna de querer matar a estos tipos y meterles su trompeta por el hueco de la cagalera.

Bienvenidos sean los malandros al estadio!

Desde allí, todo ha venido siendo sanciones y restricciones al equipo y las condiciones de sus juegos (que es loq ue mas duele, quien pierde con todo esto es el Rojo), hasta hoy pues, que gracias a otro deprimente episodio protagonizado por estos pandilleros infiltrados en la barra de los Demonios, han logrado dejarnos sin futbol internacional en caracas por Dios sabe cuanto.


Por supuesto, no son todos, y es una minoría bastante reducida de esta barra, la mas famosa de las que hacen vida en el estadio; son un cúmulo pusulento, un barro infectado en el seno de esta organización informal que bien anima la fiesta y al equipo. Pero ni crean que esto es un retracto: de igual manera, los culpo a todos, A TODOS, por hacerse cómplices con estas lacras que empañan y arruinan un espectáculo pensado para el disfrute. Ya bastante se tenía con la reventa, con el matraqueo de los policías, para que dejaran poner esta guinda sobre el pastel.


Que lejos están de parecer un 'hooligang' estos individuos, que es lo que ellos quieren aparentar. ¿Gobierno?¿policía?¿falta de normas? No señores, este país se convierte en una miserable mierda es por culpa de su misma gente, y estos imbéciles dejan constancia de ello. Los espacios se nos van cerrando cada vez mas, y la violencia es el único espectáculo que, como venezolanos, podremos tener.

¿El futbol venezolano está creciendo? Tengo mis reservas.

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