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jueves, 21 de octubre de 2010

El Banco Fondo Comun (BFC) es una REAL CAGADA

Hola a todos, ha sido un largo tiempo entre la última vez que se me ocurrió cualquier guevonada aquí y esta (triste) ocasión en la que me veo forzado a denunciar pública y tajantemente a unos confesos ladrones de cuello blanco, como se les conoce en la jerga criminológica; vengo en ocasión de expresar mi real descontento, estupor y arrechera con el banco cuyos servicios me han hecho mierda mas de un día: Banco Fondo Comun (BFC).



En pleno auge de los mas altos y mórbidos indices delictivos jamás vistos en nuestro malogrado país, donde adolescentes, ancianos y hasta mujeres embarazadas han incursionado exitosamente en ese mundillo de travesuras tendientes a apoderarse de lo ajeno, ahora una nueva especie se ha sumado a ese cartel destinado a hacerle la vida mas imposible a las personas comunes: los cajeros (y en general, todos los servicios) del Banco Fondo Comun (BFC).

La primera ocasión en la que un impasse de este banco afectó directamente mi patrimonio personal y bien sudado en mis bolas, por mera condescendencia, lo dejé pasar, primeramente porque no quería inmiscuirme en el eterno e infinito mundillo burocrático que representa hacerle un rclamo a un banco,  mas que por lo insignificante del monto (vaya que ese termino "insignificante" si reviste una tonelada de subjetividad, habría que preguntarle a un latero si Bs. 40 le son una insignificancia, aunque quizá la respuesta sea sí: estamos en el país donde sorprenderte es la orden del día).


Pero lo de ayer fué el colmo, el no va mas, el límite, la linea, la frontera de lo admisible, la gota de diarrea que cayó en el ojo, el perro muerto putrefacto cerca de la ventana de la tolerancia: el cajero automático me asaltó, me despojó, me hurtó, me sustrajo, me chigüireó, me conejeó... EL CAJERO AUTOMÁTICO ME ROBÓ.

Ya había escuchado historia similares sobre esa vicisitud ocurriendole a otros de mis compañeros de trabajo, aunque por algún tipo de descarte al que los venezolanos estamos acostumbrados, siempre pensé que eso le ocurría a la gente estúpida y poco funcional:, jamás a mi.

Pues ayer me pasó a mí.

En medio de una emergencia personal, y al disponerme a retirar Bs. 100 en pro de tener un colchón que me permitiera atenderla satisfactoriamente, resulta que al momento de extender el brazo para recibir el dinero que claramente estaba por venir, una serie de ruidos aleatorios comenzaron a ser emitidos por el bastardo hijo de puta cajero, para luego , en compañía de una luz roja, decirme que la operación había ido anulada. Tamaña sorpresa me llevé al darme cuenta que había llegado a mi celular, el mensaje de confirmación donde en efecto, me confirmaban que había sido robado y que era un imbécil, que el dedo ya había sido introducido en el culo. 

Mas increible aún, es que ante el presunto error, el maldito cajero no emitiera el comprobante que obligatoriamente debe arrojar así la transacción no se realizara. Pues resulta, que ese es el alegato de los maricos sidosos y putas lesbianas que laboran en dicha institución a la hora de presentar el reclamo:

"Como sabemos que no se los dió si no tiene el comprobante"

Provoca hundirles la nariz hasta la nuca.

"Como saber que tu madre no te abortaría al saber que serías cajero de banco, hijo de puta" es lo único que alcanzo a pensar, en medio de la indignación.

¿Será esta la tetra usada por estos desgraciados para resolver las utilidades de sus empleados? Señores de SUDEBAN, ojo pelao' con estas joyitas

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