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miércoles, 12 de septiembre de 2007

Tengo teléfono nuevo

He decidido arriesgar, innovar, probar cosas nuevas. Ya me saqué del coco la idea de que sólo lo que dice Nokia como marca registrada es lo que sirve, a pesar de que dicha marca sigue teniendo mis respetos. De hecho, una de las primeras cosas que haría si me vuelvo el próximo Pablo Escobar, sería mandar a fabricar mi propio teléfono, edición única, a manos de esta empresa japonesa, y que el diseñador, los programadores y todos los demás involucrados en su creación, sean confinados en un islote cerca de Alaska, sin contacto con nadie, comiendo pescado y corriendo de los osos polares. Todo esto para que yo sea el único poseedor del inimitable Nokia G0D, que aparte de todas las funciones conocidas como cámara, reproducción de música, conexión Bluetooth bla, bla, bla, serviría de TostyArepas Portátil (convenio con la Oster), Sifón de Cerveza premium (Convenio con la Polar), Mini Automóvil Personal de UN puesto (Convenio con la Peugeot) y Sable de Luz para cuando qusieran robármelo (Convenio con Chewbacca, Darth Vader y Obi Wan). Además, mandaría a la mierda a todas las compañias de telecomunicaciones (empezando por las establecidas en Venezuela) para lanzar al espacio mi propio satélite que, aparte de ser mi proveedor de servicios telefónicos, sería mi satélite para TV, para Internet y para oír el sonido del espacio mientras me duermo en mi cama de plumas de gansos en extinción. Si que sería brutal todo eso.

Pero desvié exageradamente el cauce de lo que pretendía contar aquí reseñando mi futuro inmediato como magnate millonario y avaro. Nokia siempre ha sido la marca de mi predilección, ya que son teléfonos de una calidad insuperable, pero solo para los torpes que en todos lados dejan caer sus móviles, sometiéndolos a traumas que cualquier otra marca no resistiría. El talón de Aquiles de estos señores reside solamente en la resolución de sus cámaras (problema apaleado con la serie de los N, donde destaca el N95, pero vaya mierda, no pretendo ser el típico y común venezolano que aún andando en metro, ostenta joyas y artefactos mas caros que lo que se ve que gana en un mes de trabajo).

Es por eso que, gracias a un gran amigo mió, pude adquirir esta joyita

Samsung D820

Un teléfono que a simple vista no parece la gran cosa, pero que esconde tras su sencilla y elegante imagen, un mundo multimedia inagotable:



- La Cámara, con sus humildes 1.9 Megapíxeles, parte anos. Por ellos los videos, y mas aún las fotos, gozan de una calidad gigantesca

- Permite que los tonos de las llamadas sean VIDEOS, que bien le pudiste grabar a tu pareja, a tu mamá, a un nulo de tu trabajo. Imagínate que te perdiste de farra y escuchas la voz de tu señora madre formándote un pedo en vivo y directo. No, no es el subconsciente, es el Samsung D820

- Memoria de 80 Mb expansible, que permite que te desvivas tomando fotos o grabando videos.

- Permite visualizar los videos grabados en una TV. Es decir, sin esperar a descargarlos y grabarlos en un DVD. Al menos esta opción a mi me parece maravillosa. Ya veo el negocio vendiendo los videos de los conciertos a los que asista a futuro. O a las próximas revelaciones del Liceo Andrés Bello.

-La antena es superpoderosa. Ya basta de correr como idiota persiguiendo una señal por toda la casa. Con este artilugio puedo hablar hasta debajo de mi cama.

- Que XBOX ni que PlayStation 3, FREE KICK es el mejor juego del mundo. Podría jugarlo horas y horas, mientras defeco o simplemente mientras hecho el carro. Además, permite instalar aplicaciones JAVA.

-Permite visualizar documentos de Word, Excel y Powerpoint, por lo cual también sirve como unidad de almacenamiento de datos.

-La pantalla es apta para miopes y cegatones. Es muy grande. Y brilla como los ojos de “Tormenta” de los X-Men. Si eres campista y frecuentas la montaña, ya tienes linterna.

- El Reproductor de música ronca durísimo. Ya los monos metrodiscplays no me harán “coco” con su reggeton de mala muerte. Pondré Metallica y Pantera en todos lados, así me vean feo y con ganas de robarme. Cuando quiera pasar desapercibido, pondré Jorge Zeledón.



Mi anterior teléfono, el Nokia 6020, es un grillete con una bola de 70 Kgs. 3 míseros Mb de memoria es un insulto a una persona como yo que quiere vivir desencadenado, actualizado, llevado por la globalización y el capitalismo mesmo. Aparte de tener una resolución apta solo para edades pre escolares, no me permitía tomar cuantas fotos me dieran la putísima gana (y mas considerando que las cámaras digitales me parecen mas inútiles que lo que en realidad son). Ya se acabó, me siento un Steven Spielberg, un Michael Moore, el mejor de los cineastas y el mas cojonudo de los fotógrafos. Gracias a mi Samsung D820.

Vale destacar que de ahora en adelante, mis articulos seràn respaldados por las gràficas que non este Señor divisarè en la calle...

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