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jueves, 4 de octubre de 2007

Brujo 1, Hampa 0

Le he podido ganar una al maldito hampa que azota esta asquerosa ciudad capital. Me siento tan victorioso de poder decir que me salí con la mía. Que alegría estar en el grupo de las 2 o 3 personas que de entre 100 logran evadir un intento de robo totalmente ilesos. A manera de consejo, nunca jamás en la vida vayan con el vidrio del auto abajo en una cola en la autopista. Es como lanzarse forrado en atún y bañado en sangre en una playa de Hawai.


Aún conservo mi telefono, le frustre las ansias depredadoras a un mono macaco ratero parido por el culo que vive en algún antro andrajoso de San Agustín, donde todos los dias le hace el sexo oral a su madre mientras esta despacha el perico y demás sustancias psicotrópicas a los coterráneos malandros del barrio, y más importante, aprendí una lección esta vez sin tener que lamentar, sin tener que mentar mil madres por haber perdido algo que me costó un mes de austeridad y pelazón de bola: mi querido teléfono. A Dios gracias por haberme dado unos reflejos tan efectivos, que impidieron que me quitaran el telefono de las propias manos aun cuando andaba algo distraido. Señores no es mito ni leyenda urbana: las colas en una autopista son mas peligrosas que mandril con prestobarba. En un sistema donde lo más importante es voltear un caballo, restar ceros a las monedas, prohibir la importación de whiskey y cambiar el nombre la ciudad mas peligrosa de Latinoamérica, es inconmesurablemente valioso ser precavidos para evitar ser molestados por la creciente delincuencia.


Espero que mi marcador se mantenga intacto durante un largo tiempo.

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