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viernes, 17 de agosto de 2007

Una comida a lo Star Trek (Tributo a mis amigos parte I)

Mi amigo es Chef, y sabe como comían ellos

Tan incoherente y sin sentido como ese titulo, es la persona a la que le dedico este articulo. Un personaje que merece toda mi admiración como ejemplo de la mala conducta.

Este gran amigo mío, uno de los mejores que he tenido en toda la vida, constituye un modelo mal sano de vida para cualquiera que lo conozca desde siempre. Es una persona que estuvo, en sus mejores tiempos, al nivel de el mismísimo Johny Knoxville o Bam Margera (protagonistas de Jackass). Sin duda es una persona sobre la que vale la pena escribir, y tratar de describir al menos un poco, parte de las locuras (algunas realmente demenciales) que se atrevió a hacer, muchas presenciadas por mi y otras como forma de mitos urbanos que se transmiten dentro de nuestro entorno de amigos. Las risas mas brutales y de larga duración que he experimentado se las debo a el. No importa que no sepas quien es, vale la pena que te enteres cuan retorcida puede estar la conducta de alguien que tal vez trabajo contigo o simplemente te lo cruzaste en la calle, que alguien es capaz de ser el tipo ,mas nihilista, cómico y rebelde y a la vez comportarse como un ser humano común. Trata, por favor, de tener bastante grafismo mental para imaginarte los hechos. Como ya es mi estilo, guardaré cierto sentido cronológico.


1. Imitar a un discapacitado mental – Caracas

Aquí fue donde empezó a aflorar todo, durante las jornadas de formación de guías para planes vacacionales. A pesar de que sus represiones morales se lo impedían, la personalidad burlesca de este individuo (para este caso, desgraciado pero divertido individuo) se antepuso por ante los principios, y en contadas ocasiones no pudo contener una espontanea imitación a la persona con limitaciones que con nosotros hacía el taller. Ya mi punto de vista sobre esto aquí, así que no redundaré. Eramos adolescentes, y por ende me reía, y muchísimo.

2. Simular una convulsión en un Mc Donalds – Caracas

Esta fue la primera gran locura a escala Master que pude presenciar de este personaje, y que me hizo botar papas fritas con refrescos por la nariz. Ante la mirada atónita de las personas que comíamos ese día en el McDonalds del Rosal, nuestro personaje ocupó unos minutos de su tiempo en preparar una mezcla de mayonesa con agua en el baño, que serviría para dar realismo a su cometido. Acto seguido: el público del Mc Donalds de ese día nunca olvidará como un desquiciado se tiró en el piso fingiendo una convulsión, mientras botaba mayoespesa por la boca. La cara de la gente era un poema de Stephen King, y las risas y carcajadas de nosotros llegaron el clímax del llanto. El gerente, quien a futuro y por casualidades de la vida se convertiría en su Jefe, furioso al ver que se trataba de una broma le ordenó limpiar la mayonesa del piso, lo que nuestro amigo hizo, pero poniéndoselas en el culo y dando vueltas sobre su eje. Ese día nos escoltaron hasta la puerta.

3. Sin miedo a la altura – Caracas

Esto no me daban gracia en lo absoluto, pero vale destacar que cuando habían oportunidades de hacerlo, fuera en estado sobrio o etílico, este personaje adoraba jugar con el peligro de la altura. Y no eran alturas que fueran a causar fracturas o contusiones: hablo de 12 pisos en adelante. Mi peor temor eran las 12 horas de detención que pasaría si el muy pendejo se le ocurría resbalarse.

4. Fingir ser mudo para pedir dinero en el Metro – Caracas

Definitivamente no puede haber cielo para alguien así. Aparte de pedir colaboraciones, hacía que lo maltratáramos mientras el lloraba y emitía sonidos tan perfectos que la gente se compadecía y nos exigía que lo dejáramos tranquilo. De llegada a la estación de destino, se despedía de la gente en alta e inteligible voz. Las mentadas de madres eran notorias a medida que las puertas del tren se cerraban.


5. Correr en interiores por el mercado de Catia – Caracas

De cuando el alcohol no es buen consejero. Catia es una populosa zona del oeste de Caracas, cuyo gran mercado se constituye como uno de los mas grandes de toda la ciudad. Esto no lo pude presenciar directamente, pero si, nuestro pintoresco personaje cruzó corriendo solamente en interiores el mercado a altas horas de la noche, mientras lo perseguía una bandada de personas que fueron quienes me contaron lo acontecido. Es difícil de imaginarlo, pero hacerlo es una verdadera fuente de risa.


6. Dejarse llevar dos kilómetros mar adentro por la corriente marina – La Guaira

Estar en la playa y montarse en una tripa de caucho con mucho alcohol en la sangre definitivamente no es buena idea. Y eso nos lo comprueba el relato, que tampoco pude presenciar, sobre nuestro personaje desapareciendo en el horizonte del mar montado en su salvavidas improvisado. Lo mas absurdo, es que apareció a las horas, proveniente de una playa cercana, con una cerveza en la mano y la tripa de caucho en la otra.


7. Gritar “Esto es un asalto” en una bomba de gasolina – Caracas

Lo gracioso no es el hecho en si mismo, sinó que la gente que se encontraba en la bomba salieron en carrera rauda y veloz al pensar que era cierto. El peligro, sin embargo, es eminente, puesto que cualquiera puede tener un arma presto a defenderse. Pero poder gritar “es un asalto” y que la gente alrededor tuyo corra, simplemente debe ser genial y muy cómico.


8. Tirarle huesos de costillas a los mesoneros de un Restaurante chino – Caracas

Si ya quitarse la franela en la mesa, alegando calor, es un abuso, tirarle los huesos de las costillas a los chinos mesoneros, es un extremo. Lo mas gracioso del asunto, aparte de la cara de dolor del chino, fue que no lo sacaron por el cuello, sino que solamente recibió una advertencia en un español bastante peculiar: “Favol amigo, no lo vuelva a hacel”. Que triunfal. Que sublime e inolvidable broma de mal gusto.

9. Tomar un cono de seguridad de la policía y ponerselo de sombrero - Caracas

Eso fué clásico. Saliamos del Centro Comercial El Recreo luego de tomarnos una considerable cantidad de cerveza, y a este condenado ser no se le ocurrió mejor idea que tomar un cono de una alcabala de policías y ponerselo de sombrero. Aún averiguo que entidad divina intervino para que no nos detuvieran. Esa misma noche, mi amigo ayudó a una cuadrilla de obreros a destapar una alcantarilla.

10. "Jammin" en Sabana Grande. - Caracas.

En esta si intervine directamente. Un breve resumen para la agitada noche: nos quedamos sin rial para tomar cerveza y cargabamos unos bongoes. Nos hicimos amigos de unos perrocalenteros y el resto de la noche consistió en una clínica de salsa (pues los perreros cantaban), acompañada de cerveza gratis y asquerositos. Omito detalles que no interesan, como que fuimos a aterrizar al barrio mas peligroso de Caracas y no salimos violados por la misma entidad divina del punto 9.

11. Pegarle a un encargado de seguridad en un concierto – Caracas

Al ver que la cola para usar los baños portátiles estaba muy concurrida, y aparte los maricas que usan dichos baños pareciera que orinan agachados, nuestro personaje consiguió una solución mas rápida: orinar al lado de uno de los cubículos azules (o baños portátiles). Por mala suerte, fue avistado por un gorila de seguridad, quien en vez de llamarle la atención, arbitrariamente lo quería sacar del concierto. Pero después de leer lo que has leído... ¿Crees que nuestro amigo se dejaría sacar?. Asi es, no. Por lo que en medio del tumulto, decidió pegarle con toda su humanidad al gorila para acto seguido, correr y mezclarse en el público. Yo creo que las labores de los gorilas de seguridad, el resto de la noche, se concentraron en buscarlo y destruirlo. Pero a nuestro protagonista sólo le bastó quitarse la gorra y voltearse la franela para parecer otro. Punto para el, los de seguridad pierden.

12. Lanzarse desde una tarima de 8 metros – Ocumare

Una tarima tan alta que solamente verla daba vértigo. Y si, el mismísimo decidió lanzarse al vacío ante nuestra mirada incrédula y estupefacta. La gente dejó de prestar atención a la banda punk que estaba tocando (creo que era La Revuelta) solamente para ver si había caído vivo y felicitarlo. Otro poema a la estupidez demencial.

13. Pasear vestido de mujer en el lobby de un hotel – Bogotá

Cuando los héroes se internacionalizan, la diplomacia corre peligro. Esto no lo vi directamente, sinó por video casero: nuestro amigo paseó por un conocido hotel de Bogotá, inclusive por el lobbie, vistiendo una falda improvisada, hecha con una pañoleta de la bandera venezolana, mientras gritaba MEDELLÍN, MEDELLÍN. Esta ha sido la última locura conocida, al menos hasta los momentos.

La naturaleza humana adopta sentido cuando vives al máximo, desinhibido, sin represiones. Mi amigo ha sabido hacer eso, por eso le guardo cierta admiración, aparte de una gran cariño fraternal. Mi mérito en este artículo es solamente escribirlo, pues la verdadera mente maestra es otra.

Por tanto, si quieren hacer saber cuanto admiran, o cuanto detestan la capacidad creativa y la locura de mi amigo, escríbanle, siéntanse en libertad de hacerlo:
wesjam@hotmail.com

El sabrá de que se trata puesto que al momento de publicar esto, le enviaré la copia de este articulo, que bien podría ser la idea para su biografía. Espero obtener una buena reacción de su parte, o al menos si me va a meter un coñazo, no sea a traición.


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